La directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT) de Colombia, Martha Senn, dijo que “la capital colombiana recibió esa distinción en junio de 2005 por la Unesco y que representa un gran compromiso. Este nombramiento hace parte del interés continuo de posicionar a Bogotá como un distrito cultural”.
Se trata de una designación honorífica que reconoce el trabajo realizado por instituciones del sector público y el privado en favor del libro y la lectura. De la candidatura presentada por la Alcaldía, la Unesco resaltó"la existencia de varias iniciativas específicas para el programa Capital Mundial del Libro 2007, incluyendo actividades creativas para la promoción de la lectura", y el "compromiso de todos los grupos en el libro, a nivel público y privado".
Es una designación en la que está explícito el compromiso, por parte de la ciudad, de "promover en la práctica la causa, a un tiempo cultural e industrial, educativa y económica, de la edición y de la lectura a nivel internacional", en palabras pronunciadas en Turín por Koïchiro Matsuura, director general de Unesco; un compromiso tan amplio que nos permite concebir Bogotá Capital Mundial del Libro 2007 como la oportunidad de transformar y multiplicar las prácticas culturales de la ciudad.
El título convierte a Bogotá en parte de una cadena que empezó en Madrid y de la cual son eslabones Nueva Dehli, Alejandría, Amberes, Montreal y Turín. Empezamos a formar parte activa de esta cadena este mismo mes a través del Encuentro de Escritores que se llevará a cabo en la XIX Feria Internacional del Libro y que propone a una importante nómina de escritores nacionales y extranjeros la discusión en torno a las relaciones entre literatura y ciudad.
En la Feria también se harán presentes las ciudades que han sido capitales mundiales del libro ?en el pabellón Homenaje a las Ciudades Capitales del Libro? para compartir, para que nuestro desempeño se nutra del suyo.
Pero debemos ir un poco más allá. Es indiscutible que el arte y la literatura son formas de expresión que superan los prejuicios, los recelos nacionalistas y las visiones parroquiales que obstaculizan y opacan la comunicación entre los pueblos. La literatura es un corpus en permanente evolución en donde se han concentrado ?desde los aedos de la antigüedad hasta los cuenteros populares cuya tradición se ha renovado en los últimos años? los anhelos de la humanidad, sus ideales, su memoria. La asunción de la responsabilidad de defender la causa del libro y de la literatura supone automáticamente la admisión de que pertenecemos a una esfera que está por encima de las fronteras geográficas.
La primera oleada de violencia rural en la década de 1940 dio inicio a una migración hacia Bogotá de familias de todas las regiones del país; migración que ha tenido picos de intensidad variables desde entonces pero que no ha cesado. Si a ella sumamos las cifras de los que vienen a vivir a Bogotá por otras razones, el resultado, evidente, es una capital enriquecida por el aporte de grupos étnicos, raciales y regionales que acaban formando parte integral de la personalidad cultural de la ciudad.
No es posible, por ende, intervenir en el tejido social de la ciudad sin generar reverberaciones en el resto del país. Pero eso no basta. De acuerdo con la Unesco, "El libro es un instrumento fundamental en los procesos del desarrollo humano, y un elemento indispensable para la libertad, la democracia y el diálogo social e intercultural". En la labor urgente de restablecer formas de diálogo alternativas a la violencia, el fortalecimiento de la cultura del libro debe jugar papel fundamental. Bogotá Capital del Libro es oportunidad de reunir en torno a un proyecto común a los sectores más disímiles y antagónicos.
La ciudad se ha convertido en estos años en escenario para el libro: así lo indican las bibliotecas, las escuelas, los Paraderos para libros para parques, los Clubes de lectura, el programa Libro al Viento y muchos otros esfuerzos que se desarrollan a diario en Bogotá. Pero estamos lejos de lograr que el libro sea un objeto familiar, parte de las prácticas cotidianas de vida como encender la radio, tomar el bus, ir a la escuela o al trabajo.
Bogotá Capital Mundial del Libro 2007 propiciará el acercamiento entre las personas y los libros, y estos servirán de instrumento para que los lectores recuperen las historias que por derecho les pertenecen, y se apoderen de la palabra, no sólo como herramienta para decir y para crear sino para transformar sus propias comunidades.
tomada del IDCT
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